Luego del agradable episodio del posteo anterior, es preciso dar señales de vida en éste mundo, cambiar el chip y entregar nuevas y buenas noticias, por lo que espero que el siguiente relato los cautive con su belleza y alegría.
Los supermercados de dueños chinos mantienen una relación incondicional con cada uno de nosotros en nuestra querida y odiada Buenos Aires, conozco gente que los detesta, no confía en sus productos y no compra ni loco, conozco gente que los llama los salvadores de último momento, o gente, cual caso de quien les habla, que realmente les agrada comprar en "el chino de la esquina" y disfruta de la relación con éste mini-super-mercado.
Mi relación con el chino de la esquina es tan buena que si no tengo plata o no tengo para pagarle a la verdulera que les alquila un espacio dentro del lugar, ellos me prestan y en otro momento les devuelvo.
Creo que el nacimiento de ésta relación fue un día que no tenía para pagarles, me dijeron que no importaba y que les pague después (eran 15 ctvos.) y al otro día les llevé los 15 ctvos., por lo que la confianza se acrecentó y se generó el vínculo.
Hace 2 meses, el chino de la esquina tuvo una hija hermosa que se encuentra diariamente con ellos "atendiendo el local", ésta belleza de 2 meses tiene los cachetes más grandes y tentadores que he visto en mi vida y cada vez que entro a comprar no dudo en sonreirle y agarrar esos cachetes.
Hace 3 días, en un horario donde siempre permanecen abiertos, su puerta estaba cerrada, cuando me acerqué, abrieron la llave del local y me explicaron con el poco español que portan, que les habían robado un rato atrás y tenían mucho miedo.
Instanteaneamente pregunté cómo estaban ellos, y cómo estaba su bebe, por suerte estaban todos bien, les robaron los ahorros de sus vidas, el dinero que honradamente ganan, y lo importante es que "estaban bien". Nuevamente nace dentro mío el dilema de siempre, "dejemos que nos roben, lo más importante es que no nos pasó nada..."
Continuando mi relato, hoy tuve otra situación, luego de dar las notas en clase, y explicar que debemos transformar con mucho trabajo la realidad que tanto nos aterra del país, luego de reunir alimentos, útiles y ropa para un asentamiento junto con los alumnos, salí a la esquina de la Facultad y lo más inaudito sucedió.
Una señora estaba caminando, pasó corriendo una chiquita y le arrancó una cadena rompiendole el resto de los collares que le colgaban a la pobre mujer que se quedó sin reacción en Córdoba y Junin, en medio de un tráfico espantoso.
Nuevamente me acerqué y le consulté si estaba bien, y le repetí la famosa frase: "eso es lo importante", sin embargo cada vez lo creo menos. En ese momento me repregunté sobre lo que está sucediendo en nuestro País, o lo que estará sucediendo en mi vida que tengo tan cercana la inseguridad y el robo.
Al instante de ayudar a la mujer y seguir caminando me encontré con el contraste más impactante, un contraste que precisaba de una filmación, espero que mis palabras actúen como tal. En la puerta de la Facultad, decenas de alumnos estaban recibiendo-se centenares de huevos, harina, comida y demás era utilizada en festejos de recibimientos.
Personas de mantenimiento trabajando en limpieza de comida que cumplía la labor de ser utilizada para alimentar la necesidad personal de.... (ni siquiera me sale la palabra). La chiquita que robó un dije de un collar corrió por la misma puerta donde desperdiciaban comida en chicos que con mucho esfuerzo habían terminado una carrera para luego pasar a otro estadío de sus vidas.
Antes de seguir con éste posteo me gustaría hacer una aclaración para aquellos que mirán mucho canal 7 o Diego Gvirtz, ESTO NO ES UNA OPERACION DE CLARIN, seguimos escuchando que cuando sucede un crimen lo escuchamos 15 veces por día y eso nos da sensación de inseguridad, gente, en 2 semanas vivencié por lo menos 3 robos, uno que me hicieron a mi, no quiero dar sensación de insguridad, quiero contar lo que me pasó!!!
Ahora bien, hoy comenté una creencia que tengo: "a veces dar una clase no es impartir un conocimiento sino transferir una pregunta", la pregunta es "Qué estamos haciendo para que a 40 mts. de un robo se tire comida?" o mejor dicho "¿QUE ESTAMOS DEJANDO DE HACER?".
Por lo pronto propongo empezar a pensar sobre ésto, pensar que cuando hay igualidad de oportunidades, educación y trabajo hay menos probabilidad de sufrir actos de inseguridad y violencia, pensar que nada es imposible si actuamos y queremos lograr un objetivo y que imagino que somos muchos los que queremos transformar la realidad que nos toca y saber que estamos a tiempo, por lo menos a tiempo de trabajar por la esperanza de que algún día cambie.
Algunas cifras:
En Argentina hay 900.000 Pymes más o menos (¿no podrían todas contratar una persona más?)
Hay 2.5 millones de desemplados
Hay aproximadamente 1.5 millones de analfabetos
y mucha, pero mucha gente con ganas de ayudar y hacer crecer y mejorar al país.
Gracias y hasta la próxima...
PD: Si todavía te quedaste pensando en algo es lo siguiente: "el princio del posteo era irónico..."
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No hay nada que agregar, creo. Vos lo dijiste, planteaste las preguntas....
ResponderEliminarY no es un tema fácil de abordar sin caer en simplificaciones vanales....la pobreza, la marginalidad y el contraste entre ricos y pobres es un tema, al menos, álgido.
Quienes vivimos dando por sentado algunas cosas sentimos la sensación de inseguridad, de riesgo, caemos en una especie de paranoia no del todo injustificada. Nos enseñan desde peques que "esto es mío" y que nadie tiene derecho a eso más que nosotros. Propiedad privada, derecho, otro. Conceptos que se van adquiriendo durante la travesía de la vida dentro de un sistema de educación. Y es ley: el que más tiene, más miedo tiene de perder. No solamente en lo material....no. La libertad (es desafío de ser responsable por uno mismo), el orgullo, la alegría, el estar en paz con uno mismo....y también, ¿por qué no? parte del sueldo, la pc o el celular. No importa.
Cada intrusión en esa delgada línea de lo que me pertenece como sujeto es tomada como una violación a la seguridad, al derecho y a la moral que nos hicieron aprehender desde que tenemos lenguaje. Es lógico que un robo (más aún si es violento) sacuda nuestra mente y nos ponga en un estado intermedio entre la desesperación, el enojo, la impotencia y quién sabe cuántas otras cosas....Las sociedades "modernas" se basan en el individualismo, en la propiedad privada y el hecho de robar no es hacer una jugada sucia, es patear el tablero. Es lo inacaparable, lo que se sale de control, lo que debe ser aplacado y reducido a encierro. Lo peligroso.
Y por otro lado estan los que no tienen forma de jugar a la sociedad. Muchos no tienen problemas familiares porque no sé si tienen familiares. Algunos no deben tener casa ni siquiera. Chicos que se criaron en la calle, sin ningun sistema de aprendizaje de nada, manejando los rudimentos del lenguaje y sobreviviendo como pueden. ¿Por qué no agarrar eso que esta ahí? Tal vez entienden que no les pertenece, pero ¿que importa? Si la persona que camina por la calle tiene una cadena de oro que yo necesito, por qué NO la voy a arrancar? ¿Acaso la necesita esa señora para algo? Cuando las personas no crecen insertas en un sistema educativo que los prepare para vivir en (esta) sociedad y para poder desarrollar alguna habilidad, ¿Como se les puede pedir que comprendan algo tan complejo como el concepto de privado, de propio, de individual? ¿Y con qué derecho se les pide algo que jamas se les dió? Ni justicia, ni comprensión, ni oportunidad, ni nada. ¡Es pedirle peras al olmo! Porque esta claro que se trata de necesidades básicas que hace falta cubrir, pero otras veces, se trata de hacerlo porque si, porque no hay razon para no hacerlo....me cuesta expresarme.
Los seres humanos adquirimos la posibilidad de razonar a partir del lenguaje. La habilidad de pensar, de imaginar y de relacionar conceptos crece cuando crece el dominio del lenguaje.
Perpetuar la ignorancia en una sociedad es simplemente perverso. Y eso es lo que sucede (y sucedió siempre) en toda nuestra bellísima Sudamérica.... y asi, estamos como estamos.
Yo recibiendo huevazos la semana pasada y ellos durmiendo en las escaleras del subte d a 10 metros de la alfombra de harina y huevos.
No sé quién pensó alguna vez que la vida era justa....
Un beso grande, Dani.